El vino
es una bebida alcohólica, la cual se obtiene de la fermentación del azúcar
presente en el mosto, jugo de uva o de fruta, por la acción de levaduras
transformándolo en alcohol etílico y dióxido de carbono. La fermentación
alcohólica se produce por intermedio de las enzimas que producen las levaduras,
la principal es la Sacchoromyce
cerevisiae (Desrosier, 1997).
En términos generales la fermentación implica el uso de
microorganismos para realizar transformaciones de materia orgánica, catalizadas
por enzimas, la fermentación ha sido considerada durante muchos siglos como un
arte. La elaboración de vino se practica desde hace al menos 10.000 años, los
historiadores indican que los egipcios producían cervezas 5.000-6.000 años a.C.
La producción de alimentos y bebidas que utiliza fermentación se viene
realizando desde hace 10.000 años antes de que se conociera de los
microorganismos. (Casp y Abril, 2003).
Se puede definir fermentación
como la transformación que sufren ciertas materias orgánicas bajo la acción de
enzimas segregadas por microorganismos tratándose de un proceso de naturaleza
bioquímica. (Casp y Abril, 2003).
La fermentación
alcohólica es de gran importancia ya que
es un método de conservación que tiene como objetivo inhibir el desarrollo de
microorganismos que puedan causar su deterioro pero también existe la
posibilidad de utilizar algunos microorganismos para conseguir esa
conservación.
La fermentación alcohólica viene
expresada por la ecuación Gay-Lussac, en la que a partir de una hexosa se obtiene alcohol etílico y
anhídrido carbónico. (Casp y Abril, 2003).
Hexosa Etanol an. Carbónico
No hay comentarios.:
Publicar un comentario